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El moquillo en perros - Síntomas, contagio y tratamiento

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El moquillo en perros es un virus muy agresivo, puede causar daños graves a nuestra mascota, incluso causarle la muerte. Ataca al sistema respiratorio y al digestivo. Además, el moquillo es muy contagioso entre perros, pero no pueden transmitirlo a los humanos (descubre las enfermedades que los perros transmiten a las personas).

Los síntomas del moquillo en los perros pueden aparecer poco a poco, se van intensificando con el paso de los días. Si no es tratado, resulta mortal. Dependiendo de los síntomas y gravedad del moquillo en cada perro, el veterinario recetará el tratamiento más apropiado.

¿Quieres saber si tu perro tiene moquillo? Vamos a verlo.

Cómo se transmite el moquillo en los perros

Es un virus, así que como la mayoría de ellos, se contagia por contacto directo. Si tu perro tiene contacto con los fluidos de un perro infectado de moquillo (saliva, pis, heces) es muy probable que contraiga la enfermedad. Lo peor es que el moquillo también puede propagarse y contagiarse por el aire, por lo que nunca nuestro perro estará 100% protegido contra el contagio de moquillo. Sin embargo, hoy en día la inmensa mayoría de perros están vacunados, por lo que el riesgo de contagio es pequeño, incluso si existe contacto con un perro infectado.

Los perros más susceptibles a contraer moquillo canino son los cachorros y ancianos, ya que tienen las defensas más débiles. El rápido diagnóstico y tratamiento de un perro contagiado pueden suponer la diferencia entre la vida y la muerte.

Síntomas del moquillo en perros

(Foto via:mascotas 20)

Cuando el perro contrae el moquillo canino, incuba el virus durante unas dos semanas antes de comenzar a mostrar síntomas. Estos aparecen entonces, poco a poco, sin mostrar mucha gravedad, pero esta va incrementando con el paso de los días si no sometemos al perro a tratamiento contra el moquillo canino. Los síntomas más habituales del moquillo en perros son:

  • Fiebre intermitente: pueden ser episodios pasajeros, de menor o mayor gravedad. Incluso puede tener fiebre, pasar días enteros sin ella y luego volver a tener.
  • Problemas al respirar: presencia de mocos o legañas excesivas, ruido al respirar, estornudos o tos son algunos de los síntomas del moquillo en perros. También se pueden dar costras o descamaciones en la nariz y los ojos, indicios claros de que el perro padece moquillo canino.
  • Problemas digestivos: es muy normal que el moquillo canino provoque desajustes digestivos, como diarreas y vómitos, incluso con presencia de sangre a veces. Esto acarrea consecuencias como la pérdida significativa de peso y deshidratación.
  • Apatía: falta de apetito, bajo estado de ánimo, cansancio, sueño…

Como puedes observar, los síntomas del moquillo canino son muy generales y similares a los de otras enfermedades, por lo que muchas veces el diagnóstico no es correcto y por tanto, tampoco el tratamiento.

Si tu perro está vacunado contra el moquillo, es muy poco probable que contraiga la enfermedad, pero los perros no vacunados están completamente expuestos. Si observas algunos de estos síntomas en tu perro ¡no dudes en acudir corriendo a tu veterinario!

Tratamiento para el moquillo canino

(Foto via: pet darling)

En realidad, no existe específicamente un tratamiento para el moquillo canino. Se aplica medicación para paliar los daños que el virus del moquillo pretende causar en el organismo del perro, evitando que se propague. Ralentizando el proceso permitimos al sistema inmune del perro desarrollar las defensas necesarias para combatir el moquillo canino.

Como decíamos, existe una vacuna altamente eficaz contra el moquillo en perros, pero tiene cierto porcentaje de fallo. Ninguna vacuna es eficaz al 100%. Por otro lado, también comentamos que la mayoría de perros están vacunados. Pero siempre existirá una posibilidad, por pequeña que sea, de que un perro, incluso vacunado, contraiga el moquillo.

Si el veterinario diagnostica moquillo en tu perro, es muy importante que sigas el tratamiento que te indique, y además mantenerlo bien hidratado (que beba mucha agua y pasa a darle alimentos húmedos en vez de pienso seco, por ejemplo el paté o carne para perros que vienen en latas). La mejor opción para este caso es la dieta BARF.

Cu > (Foto via: razapastoraleman)

Básicamente es suficiente con seguir la medicación que el veterinario le haya recetado y, como decíamos, mantenerlo hidratado. Si quieres, consulta a tu veterinario si puedes añadir a su dieta algún complemento vitamínico que ayude a su organismo a hacer frente al virus.

Deja de lado por ahora el ejercicio intenso y los paseos demasiado largos, necesita descansar. Además, por supuesto, dale mucho cariño y ten paciencia y comprensión, hazle sentir lo mejor posible. ¡Y no te preocupes! No puede contagiártelo.

Cómo prevenir el moquillo en perros

(Foto via: soyunperro)

Aunque no es 100% eficaz, vacunar a tu perro contra el moquillo es la mejor opción para reducir las probabilidades de contagio lo máximo posible. Esta vacuna se renueva cada año.

Si sabes que hay algún perro con moquillo en tu zona, procura evitar pasear por los mismos lugares, para que tu perro no pueda acercarse al pis y heces de ese perro.

A pesar de ser bastante grave, es muy fácil llevar a cabo el tratamiento para el moquillo canino. Para hacerlo a tiempo, es muy importante que acudas al veterinario ante cualquier anomalía o síntoma.

¿Qué es el moquillo en los perros?

El moquillo canino, conocido también como distemper canino o enfermedad de Carré es un virus perteneciente al género Morbillivirus, de la familia de los Paramixovirus. Es una enfermedad infecciosa de tipo viral extremadamente contagiosa que afecta a canes domésticos, pero también a diversos animales silvestres, tales como: hurones, visones, mofetas, nutrias, tejones, mapaches, pandas rojos, oso, elefantes asiáticos, monos japones y hasta a grades felinos. Es una patología especialmente grave que causa una elevada mortaldad.

Afecta principalmente a perros cachorros, aunque también es común en perros adultos que no han sido vacunados y perros ancianos. En principio, si seguimos correctamente el calendario de vacunas, es poco probable que nuestro perro padezca la enfermedad del moquillo. Actualmente existe una vacuna específica para prevenir el desarrollo el virus, no obstante, la efectividad no es del 100%.

Los perros inmunodeprimidos, aquellos que no pueden realizar una respuesta inmunitaria adecuada debido a una enfermedad secundaria, por ejemplo, son más vulnerables a contagiarse aún estando vacunados. Por ello resulta tan importante evitar los altos niveles de estrés y empezar cualquier tratamiento de forma pronta.

¿Cómo se contagia el moquillo?

El contagio del moquillo canino se produce cuando un animal sano entra en contacto con partículas virales que se encuentran en el ambiente, en forma de aerosol. Está estrechamente relacionado con el virus del sarampión y la peste bovina. Un animal enfermo puede infectar una zona, incluso en el exterior, durante horas, produciéndose así el contagio entre individuos. Así mismo, un animal que ya ha superado la enfermedad también puede transmitirla hasta cuatro meses después de haberse recuperado.

El virus se replica en el tejido linfático del tracto respiratorio, infectando posteriormente el epitelio respiratorio, gastrointestinal y urogenital. También afecta al sistema nervioso central (SNC) y a los nervios ópticos. La inmunidad del huesped es lo que determinará el grado de viremia, es decir, el nivel de gravedad.

Como ya hemos destacado, el grupo de mayor riesgo son los perros cachorros, especialmente aquellos canes menores de cuatro meses. Si bien la leche materna les ofrece cierta inmunidad, debemos tomar todas las precauciones posibles, pues el moquillo en los perros también puede transmitirse a través de los fluidos de los animales infectados, incluyendo los restos en el agua y el alimento que hayan consumido.

El moquillo en perros vacunados

La vacunación anual del perro reduce considerablemente la presentación del virus del moquillo canino, sin embargo, no es 100% efectiva, por lo que un elevado número de casos entre la población de nuestro país puede provocar que nuestro perro contraiga distemper. Por este motivo resulta tan importante garantizar el cumplimiento de la vacunación en el mayor número de individuos posible.

¿El moquillo de los perros se contagia a las personas?

Hemos señalado que el virus del distemper canino está estrechamente relacionado con el virus del sarampión, muy común en niños, debemos saber que el moquillo de los perros no se contagia a las personas, ya que no está provocado por el mismo agente infeccioso. Así, destacamos que el moquillo canino no es una enfermedad zoonótica y si bien puede afectar a otros cánidos o animales, el ser humano no es uno de ellos.

Así pues, cuando cuidemos a nuestro perro con moquillo no padeceremos ningún riesgo ni la posibilidad de contagiarnos, que sí es posible con otros de nuestros animales domésticos, como otros perros.

Síntomas del moquillo en los perros

De forma general, una vez han pasado entre 3 y 6 días tras el contagio, empezamos a observar los primeros signos del distemper canino. En algunos casos pueden llegar a pasar desapercibidos por los cuidadores, motivo por el cual resulta tan importante estar atentos a cualquier señal anormal que se produzca en nuestros canes.

Observaremos fiebre transitoria y anorexia (el perro deja de comer) mientras se produce la leucopenia, es decir, una baja producción de glóbulos blancos en la sangre. Tras este período de fiebre, el perro se mostrará sano, hasta que aparezca una segunda fase de fiebre, en este caso acompañada de una secreción nasal serosa, acuosa o con pus. También podremos observar secreción ocular mucopurulenta y que el perro se muestra especialmente aletargado, sin ganas de hacer nada.

Más tarde aparecen los signos gastrointestinales, como vómitos y diarrea, así como los respiratorios, que incluyen dificultad para respirar o tos, provocados por infecciones bacterianas secundarias. También puede producirse dermatitis pustulosa, es decir, una lesión roja en la piel que contiene áreas de contenido purulento.

Aquellos individuos que sobreviven también manifiestan hiperqueratosis en las almohadillas y la trufa, es decir, daños graves en estas partes del cuerpo, así como hipoplasia del esmalte de los dientes. Más adelante aparecerán los signos neurológicos, que incluyen contracciones musculares involuntarias, salivación, movimientos de la mandíbula, inclinación de la cabeza o parálisis.

De forma resumida, los síntomas del moquillo canino son:

Tipos de moquillo en los perros

Además de todo lo mencionado, existen diversas formas clínicas de distemper que vale la pena conocer, pues la manifestación clínica indicará al veterinario cuál es el tratamiento a aplicar más adecuado:

  1. Aguda: es la más común. La incubación se produce entre los 7 y los 14 días tras el contagio, después, aparece la fiebre, la leucopenia, la conjuntivitis y la anorexia. También observaremos diarrea, vómitos y deshidratación. Es frecuente que se produzcan infecciones bacterianas secundarias.
  2. Subaguda: se desarrollan los signos que afectan al sistema nervioso central a partir de una enfermedad sistémica, como puede ser una encefalomielitis aguda. Podemos observar las contracciones bruscas involutnarias, la parálisis de los miembros posteriores, las convulsiones, el pedaleo de los miembros, la micción involuntaria, la vocalización, las reacciones de miedo e incluso la ceguera en el perro. Pueden aparecer diversos síntomas o ninguno. Así mismo, algunos pueden tardar semanas y meses en presentarse.
  3. Crónica: es poco frecuente y suele aparecer en perros de entre 4 y 8 años. Se produce lentamente y se presenta como consecuencia de un proceso inmunomediado que provoca encefalitis multifocal. El perro empieza con debilidad en los miembros posteriores, parálisis y temblores de cabeza. Se puede producir una beuna recuperación. En perros mayores de 6 años también puede aparecer como consecuencia de una encefalitis crónica del perro anciano que incluye ataxia, movimientos en círculo y cambios de conducta. Estos animales no son infecciosos.

Diagnóstico del moquillo en los perros

Es común que los propietarios se pregunten cómo saber si mi perro tiene moquillo, ya que algunos síntomas característicos de la enfermedad están presentes también en otras patologías, tales como la leptospirosis canina o la hepatitis canina infecciosa. De hecho, en algunos casos, los síntomas más característicos no se presentan hasta que la enfermedad ya ha avanzado. En otros, si el individuo ha padecido a su vez infecciones bacterianas y virales, es muy probable que éstas hayan enmascarado la sintomatología del distemper canino.

Así pues, aunque es una enfermedad especialmente común y conocida por los veterinarios, no siempre resulta fácil emitir un diagnóstico certero, por lo que se requieren pruebas específicas que permitan confirmar esta enfermedad infectocontagiosa. Para confirmar el moquillo canino nuestro veterinario prestará atención al historial clínico que presente el perro (sus síntomas, calendario de vacunas, etc.), el examen físico y las pruebas de laboratorio. En muchos casos se producen falsos negativos.

Las pruebas para el diagnóstico del moquillo canino son:

  • Hematología
  • Serología
  • Reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR)

Tratamiento del moquillo en perros

El tratamiento del moquillo canino contempla una mejora de los síntomas del individuo, limitar el avance de las posibles infecciones bacterianas secundarias y el control de las manifestaciones neurológicas. No obstante, como ya te hemos adelantado, no existe un tratamiento que permita eliminar el virus una vez se ha presentado.

Ante la aparición de uno o más síntomas acudiremos al veterinario, quien confirmará o descartará el diagnóstico del moquillo en los perros. Puede prescribir el uso de antibióticos de amplio espectro, antipiréticos, analgésicos, anticonvulsivos, soluciones electrolíticas, nutrición específica y ciertos cuidados. Cuanto antes se detecte la enfermedad y se empiece el tratamiento, mejor será el pronóstico. En los casos más graves se valorará además la hospitalización del perro en el hospital veterinario para administrar suero y fármacos por vía intravenosa.

Es importante destacar que ningún tratamiento para el moquillo en perros es exitoso en el 100% de los casos. Así mismo, cuando el perro presenta signos neurológicos graves y progresivos, debemos saber que el pronóstico puede ser desfavorable. En otros casos, los signos persistirán tras la recuperación.

¿Cuánto dura el moquillo?

El pronóstico del moquillo en perros es reservado, por ello no es posible ofrecer un tiempo estimado de recuperación del perro. De ello dependerá su estado de salud, el estado vacunal y los cuidados ofrecidos por el veterinario o por el tutor del can. Al tratarse de una enfermedad potencialmente mortal, debemos recordar que algunos perros no sobreviven a esta grave enfermedad. Consultaremos siempre con nuestro veterinario.

¿Cómo prevenir el moquillo canino?

La forma más efectiva de prevenir el contagio del virus del moquillo en los perros es mediante el seguimiento del calendario de vacunas para perros. El veterinario nos asesorará en cuanto a dosis y frecuente, pero lo más habitual es que los perros cachorros se vacunen entre las 6 y las 12 semanas de edad tres veces para inmunizarse. Más adelante, se realizará un recordatorio de forma regular, generalmente cada año.

Si bien el etiquetado de la mayoría de vacunas indica un uso anual, diversas pruebas señalan que su efectividad se encuentra alrededor de los tres años. Aún así, los episodios de estrés, enfermedad o inmunodepresión pueden favorecer el contagio, así como la prevalencia local de la enfermedad, motivo por el cual se sigue vacunando cada año de forma genérica en todo el mundo.

Los cuidados para un perro con moquillo variarán dependiendo del individuo. Tendremos en cuenta su edad, los síntomas que presente, la forma clínica y cualquier otro factor relevante que pueda modificar las siguientes pautas, siempre prescritas y/o avaladas por nuestro veterinario de confianza.

Seguiremos de forma estricta el tratamiento médico prescrito por el veterinario, que puede incluir el uso de antibióticos, antieméticos, antipiréticos, anticonvulsivos y analgésicos. Será fundamental respetar las dosis y las horas pautadas por el especialista, muy importante.

Por otro lado, ofreceremos a nuestro perro un ambiente cómodo y confortable. Debe disponer una cama mullida y calentita, evitando por completo la humedad, las corrientes de aire o el frío. Especialmente si el perro muestra síntomas productivos, como vómitos y diarrea, cubriremos la cama con una toalla, de esta forma podremos higienizar su espacio más fácilmente. En ningún caso dejaremos a nuestro perro en el exterior, debe situarse siempre en el interior del hogar si queremos una pronta recuperación.

Así mismo, observaremos su evolución, anotando en una libreta los síntomas que observemos para saber si remiten o no, tomando la temperatura a nuestro perro una o dos veces al día y analizando el color de sus secreciones y deposiciones. Toda esta información la compartiremos con nuestro veterinario para que nos guíe en cuanto a cuidados o medicación.

Conviene que el perro se hidrate regularmente. Para ello le animaremos a beber agua, así mismo, para enriquecer su dieta y proporcionarle un extra de calor, podemos ofrecerle caldo de pollo o pescado, sin sal o cebolla. Otra forma estupenda de hidratarle es mediante la comida húmeda, preferiblemente optaremos por alimento enlatado gastrointestinal, de prescripción veterinaria, que encontraremos en cualquier centro de salud. La comida casera también puede ser una buena opción.

Para terminar, recuerda que será imprescindible mantenerle aislado de otros perros, así, evitaremos pasearle en las zonas donde frecuentemente se encuentren otros canes y mantendremos a los otros perros del hogar alejados el tiempo que tarde en recuperarse y expulsar por completo el virus, que se sitúa sobre los cuatro meses.

El moquillo en perros: remedios caseros

Es muy importante destacar que no existen remedios caseros para curar el moquillo canino que sean 100% efectivos, al igual que no existe un tratamiento veterinario. No obstante, sí que existen fórmulas para mejorar el bienestar del individuo y su recuperación, por ello, si te has quedado con ganas de saber más te animamos a conocer también en ExpertoAnimal algunos remedios caseros para el moquillo en perros que te ayudarán a aliviar los síntomas de malestar que presenta tu perro, totalmente naturales.

Así mismo, no te pierdas el vídeo de nuestro canal de YouTube:

Este artículo es meramente informativo, en ExpertoAnimal.com no tenemos facultad para recetar tratamientos veterinarios ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a que lleves a tu mascota al veterinario en el caso de que presente cualquier tipo de condición o malestar.

Si deseas leer más artículos parecidos a El moquillo en perros - Síntomas, contagio y tratamiento, te recomendamos que entres en nuestra sección de Enfermedades víricas.

Síntomas iniciales del moquillo

Algunos PetLovers novatos pueden confundir los síntomas iniciales del moquillo con los de un catarro común, pero, en realidad, son muy diferentes. Los signos de que tu perrete tiene moquillo son como los de una gripe, pero a lo bestia. Tendrá pus en los ojos, como si fueran lágrimas densas. Tendrá mocos muy densos, debilidad y vomitará.

El moquillo no solo afecta de esta forma, también le machaca el sistema digestivo y también el nervioso. Una vez avanza la enfermedad le ocurrirá algo muy característico de esta enfermedad: se le hincharán las partes inferiores de sus patas, a la altura de sus almohadillas. No dejes que esto ocurra, ante el primer signo de moquillo, acude al veterinario.

Cura del moquillo en perros

El moquillo, como tal, no tiene cura. No hay un medicamento que, al tomarlo, tu perrete se recupere y se quite de encima el distemper. El motivo es que estamos hablando de una enfermedad provocada por un virus. Los virus son resistentes a antibióticos y a cualquier otro tipo de agente. La única forma de luchar contra esta enfermedad es a través de la prevención, es decir, de la vacunación.

Un cachorro que no ha recibido la vacuna del moquillo canino tiene muy pocas posibilidades de salir adelante en caso de un contagio, uno que se ha vacunado es muy posible que lo consiga. La vacuna del distemper no es otra cosa que el virus del moquillo muy debilitado, tanto que su sistema inmune podrá entrenarse a placer con él, aprender a combatirlo y estar preparado para cuando llegue la amenaza real.

De esa forma, al contagiarse, su sistema inmune lo rechazará. Lo que hace el veterinario en esta ocasión es suministrarle líquidos y nutrientes para que no deshidrate si vomita o tiene diarrea. También le administrará los antibióticos y medicamentos que precise para evitar la aparición de molestas enfermedades oportunistas.

No dejes que se desarrollen las fases del moquillo, actúa antes

Poco a poco, los síntomas del distemper irán desapareciendo y tu perrete se recuperará poco a poco. Como ves, lo más importante a la hora de pelear contra el distemper es estar al día con tu calendario de vacunación, pero no solo eso. Como te hemos explicado, la vacuna no previene totalmente del distemper, pues no es un medicamento, es el virus debilitado. Lo que hace es fortaleces su sistema inmune y prepararlo.

Es decir, no puedes creer que solo por vacunarlo ya no tienes que preocuparte de que enferme. Si ves que algún perrete de tu entorno presenta los síntomas que hemos descrito aquí, no dejes que se relacione con tu colega. Lo mejor es que adviertas a su cuidador de que es muy posible que tenga moquillo, que es muy contagioso y que vaya al médico con urgencia.

Cómo prevenir el distemper y evitar el moquillo canino

Además de asegurarte de que está vacunado, recuerda que mantener a tu cachorro siempre bien alimentado, hidratado y cuidado es clave para que pueda enfrentarse con seguridad a este mal. Esto es algo que repetimos mucho, pero recuerda que un perrete feliz es un perro sano. Es decir, si juegas con él a diario y está ejercitado, si descansa bien y no da muestras de ansiedad, si come bien todos los días y hace caca y pis con normalidad, será sintomático de felicidad, por lo tanto de salud.

En esta situación, es mucho más posible que sea capaz de resistir el moquillo, el parvovirus y todo lo que se le ponga por delante, como una enfermedad oportunista, como la conjuntivitis, eso sí, siempre teniendo también al día todas las vacunas pertinentes. Si tienes más dudas, no dudes en consultar sin compromiso con nuestros veterinarios.

¿Cuáles son los síntomas del moquillo en los perros?

El virus del moquillo ataca las células cerebrales y las de la piel, el tejido conjuntivo, las mucosas de las vías respiratorias y el tracto gastrointestinal. Esta enfermedad puede adoptar diferentes formas y a menudo se producen infecciones y complicaciones secundarias, ya que se trata de un virus inmunosupresor, es decir, ataca al sistema inmunológico del perro.

Los primeros síntomas del moquillo aparecen a los seis o nueve días de haber contraído la enfermedad, y en los casos más leves ni siquiera se aprecian.

  1. En una primera etapa se produce un pico de fiebre que puede superar los 39ºC. El perro sufre pérdida de apetito, apatía y secreción acuosa por los ojos y la nariz.
  2. A los pocos días, la secreción se vuelve amarillenta, pegajosa y más espesa. El perro sufre una tos seca y pueden aparecer ampollas de pus en su abdomen. Es frecuente que vomite y presente diarrea, lo que provoca deshidratación.
  3. Al cabo de una o dos semanas, el perro experimenta una recuperación, seguida de una recaída causada por invasión bacteriana secundaria, que provocará complicaciones gastrointestinales y respiratorias.
  4. Dos o tres semanas después de haber contraído el moquillo, muchos perros presentan signos de encefalitis, con accesos de babeo, sacudidas de cabeza y movimiento de mandíbula (como si estuviera masticando). El perro puede sufrir ataques parecidos a los epilépticos. Durante las convulsiones, el perro puede correr en círculos, caerse y dar coces con las cuatro patas. A continuación, es frecuente que se muestre confundido y rehuya al dueño, deambule sin sentido y parezca ciego.

Otro síntoma de complicación cerebral son las contracciones rítmicas de diversos grupos musculares. Estas sacudidas pueden afectar a cualquier parte del cuerpo, aunque lo más frecuente es que se produzcan en la cabeza. Al principio, aparecen mientras el perro duerme. Más tarde, se producirán tando de día como de noche. Esta situación de denomina mioclono del moquillo, es dolorosa y hace que el perro gima y aulle. Si el perro se recupera, las sacudidas continuarán indefinidamente, aunque se harán menos severas con el tiempo.

El endurecimiento plantar y de la nariz, o hiperqueratosis de los cojinetes plantares y del epitelio nasal, es una forma de moquillo en la que el virus ataca la piel de las patas y la trufa, produciendo una capa gruesa y endurecida en la nariz y formando callos en las almohadillas de las patas.

¿Como diagnosticar el moquillo?

No siempre se pueden apreciar síntomas cuando un perro contrae el moquillo. En caso de duda debes acudir a tu veterinario para que evalúe a tu perro y haga un chequeo y pruebas para ver si ha contraído esta enfermedad. También puedes realizar la prueba con tú mismo de manera muy sencilla con un kit para detección del moquillo por 9.99€ con una fiabilidad del 99% y en tan solo un par de minutos que hemos encontrado en Amazon.

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¿Cómo se cura el moquillo de los perros?

Esta enfermedad debe ser tratada por un veterinario. Serán necesarios antibióticos para evitar las infecciones bacterianas secundarias, aunque no tengan efecto sobre el virus del moquillo. El tratamiento incluye la administración de líquidos por vía intravenosa para evitar la deshidratación, medicación para prevenir los vómitos y la diarrea y anticonvulsivos y sedantes para controlar las convulsiones y el dolor.

La rapidez con que busquemos la ayuda de nuestro veterinario será determinante en los resultados del tratamiento, al igual que la virulencia de la cepa contraída, la edad de nuestro perro, el hecho de haber sido vacunado o no y si su respuesta inmunitaria contra el virus es rápida y eficaz.

¿Cómo puedo prevenir el moquillo en mi perro?

La vacunación protege a tu perro prácticamente al 100%. Los cachorros deben ser vacunados a las cinco o seis semanas de vida. A las perras de cría debemos administrarles, entre dos y cuatro semanas antes del apareamiento, una revacunación tetravalente denominada DHPP, que son las siglas de Distemper (moquillo en inglés), Hepatitis, Parvovirus y Parainfluenza. De esta manera, aseguramos una alta presencia de anticuerpos en el calostro.

La vacuna contra el moquillo canino

La primera vacuna contra el moquillo canino debe administrarse después del destete y antes de que el cachorro se traslade a su nuevo hogar y sea expuesto a otros perros. Generalmente se aplica a las cinco o seis semanas de vida, mediante una vacuna trivalente moquillo-sarampión-parainfluenza (las vacunas no son caras y puedes consultarlas en nuestro articulo de vacunas)

La razón de aplicar también una vacuna contra el sarampión es que existe un porcentaje de cachorros que no responden satisfactoriamente a la vacuna del moquillo, debido a la presencia de anticuerpos de la madre que neutralizan el antígeno del moquillo. Como el virus del sarampión es muy similar al del moquillo, puede vencer la interferencia de los anticuerpos maternos e inducir una protección parcial contra el moquillo. En el caso de lque los anticuerpos maternos hayan desaparecido ya en el cachorro de seis semanas, la vacuna del moquillo le proporcionará una protección total.

La vacuna contra el parvovirus no se utiliza en la primera vacunación porque ocasionalmente se ha producido encefalitis postvacunal al aplicarla a cachorros de seis a ocho semanas de edad.

Los cachorros menores de ocho o nueve semanas de vida deben ser revacunados cada dos o cuatro semanas hasta las dieciseis semanas de edad.

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Actualmente se recomienda una revacunación anual.

¿El perro se recupera totalmente del moquillo?

Los perros que sobreviven al virus del moquillo pueden tener alguna complicación permanente relacionada con el funcionamiento del sistema nervioso, como convulsiones. Además, el virus puede causar daños permanentes en ciertos nervios de cuerpo, por lo que pueden tener problemas para desplazarse y controlar el movimiento de sus patas.

No hay riesgo de que un perro recuperado del moquillo contagie a otros, ya que no se convierten en huéspedes del virus.

La contracción de esta enfermedad tiene graves consecuencias, por lo que es recomendable que vacunes a tu perro y que acudas al veterinario ante cualquier síntoma.

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